jueves, 12 de septiembre de 2013

Quiero

.... Estar para ti, contigo, en ti.... Quiero entenderte, procurarte, apoyarte, motivarte... Quiero que la noche me sea suficiente para dejar de verte y comenzar a soñar... Despertar, despertarte, despertarnos.... Quiero abrir los ojos para encontrarte y cerrarlos para buscarte...

Quiero contigo, no es redundante, es afirmación.

Buenos días, aquí estoy.

viernes, 6 de septiembre de 2013

Miedo...

Mi mayor miedo , no es al mar. ni a las alturas, ni a la muerte, ni a la soledad, ni al dolor, mi miedo es a no poder expresarme tal como lo deseo, es, no poder transmitir en palabras lo que mi pensamiento y emociones quieren. Ese es mi miedo: decirte algo y que pueda entenderse otra cosa. O que yo al decir algo, cause un efecto contrario al que deseo. No tengas miedo de mi, puede que creas que soy irreal, pero tristemente soy personaje inventado por mi en la novela de mi vida, y creeme, SOY.

Solo hay una razón creo yo para que tengas miedo de mi:

Hoy ten miedo de mi - Fernando Delgadillo


Hoy que llevo en la boca el sabor a vencido
procura tener a la mano un amigo
que cuide tu frente y tu voz,
y que cuide de ti, y para ti tus vestidos
y a tus pensamientos mantenlos atentos
y a mano tu amigo.

La importancia de verte
morderte los labios de preocupación,
es hoy tan necesaria como verte siempre
como andar siguiéndote con la cabeza
en la imaginación.

Porque sabes, y si no lo sabes, no importa,
yo sé lo que siento, yo sé lo que cortan después unos labios,
esos labios rojos y afilados
y estos puños que tiemblan de rabia
cuando estas contenta
que tiemblan de muerte
si alguien se te acercara a ti.

Hoy procura que aquella ventana
que mira a la calle
en tu cuarto se tenga cerrada,
porque no vaya a ser yo el viento de la noche
y te mire y recorra la piel con mi aliento
y hasta te acaricie y te deje dormir.

Y me meta en tu pecho y me vuelva a salir
y respires de mí
O me vuelva una estrella y te estreche en mis rayos
y todo por no hacerme un poco de caso
ten miedo de mayo
y ten miedo de mí

Porque no vaya a ser que cansado de verte
me meta en tus brazos para poseerte
y te arranque las ropas
y te bese los pies

Y te llame mi diosa
y no pueda mirarte de frente
y te diga llorando después:
por favor tenme miedo
tiembla mucho de miedo mujer

Porque no puede ser...

domingo, 1 de septiembre de 2013

El Mapa

El siguiente cuento corto, acompañenlo de las siguientes rolas por favor: Only The Young - Brandon Flowers, Down by the River - David Rhodes (las escuchaba mientras escribia esto una y otra vez)


El Mapa

Quedaron de verse en la banca de siempre, ni lejos ni cerca de la fuente, ni lejos ni cerca de los perros acompañados por sus dueños, ahí desde donde se alcanza a ver el anfiteatro y el cafecito de la esquina. Él sabía que a pesar de ya haber compartido cine, abrazos, lágrimas, risas, sonrisas, besos (y ¡qué bonitos besos!) faltaba algo, pero no sabía como proponerlo.


Llego sin prisa, sabedora de que mas de cuatro miradas aún seguían prendidas de su caminar, el clima favorecía las botas largas y la falda no muy corta, de último se decidió por la bufanda y dejó en el perchero la boina que había comprado días antes especialmente para esa tarde; era urgente ver su cara, las anteriores semanas en que la vida de ambos cambió, ella no hacía más que cerrar los ojos para poder recordar de memoria cada uno de sus rasgos: esa pequeña barba partida, la cicatriz en su ceja, y sus labios gruesos. Sin darse cuenta había vuelto a cerrar los ojos para detallarlo en su mente y esto casi le cuesta tropezar de bruces con aquella jardinera, así que como si nada siguió caminando hasta encontrarse con la materialización de aquel rostro recordado.

En cuanto la vio se incorporó, y ya tan cerca de sus brazos la tomó por la cintura y la acercó a él, reconstruyeron tres semanas con ese beso y dejaron pendientes reconstruir otras tantas con el recuerdo de ese mismo instante.

-¿Cuánto tiempo durará esto? – Dijo ella en su cabeza - ¿Cuánto?

-¿Qué tengo que hacer para que no se pregunte “¿cuánto tiempo durará esto?”? – Pensó él.

La volvió a besar ahora con ternura en la comisura de sus labios, mientras ella encontraba espacio perfecto bajo su abrazo. Caminaron sin considerar el tiempo, aquel parque era tan grande y tan significativo para ambos que ese deambular era muy similar a caminar en el jardín de casa.

No existía nada extraordinario, no eran los “Debutantes” de Serrat, ni las millas de American Airlines, ni la “despareja” de Mario, eran dos, con ganas de ser el uno del otro el mayor tiempo posible, simplemente de pasar el tiempo entre ellos y hacer del tiempo suyo el refugio de todo. Ella no quiso entrar al cafetín, mientras reusaba con un gesto entrar, le enseñaba la botella de Lambrusco que guardaba en su bolsa de mano. El café se volvió cerveza en la segunda cita, en la tercera tallarines, carpaccio y vino tinto, nunca antes un Cliché había sido tan hermoso plan para ambos, ni tan largo el momento de despedirse, ese en que él solo alcanzo a acercarse mientras ella pestañeaba para robarle el primer beso. Ahora ella planeaba dejarse robar entre sus manos, y robarse todo lo que de él pudiera.

Así huyendo del aire frio y de los últimos rayos de Sol entraron en el primer Hotel que encontraron, de prisa, era urgente dejar de lado todo, los convencionalismos, las costumbres y la ropa, para darle paso a la verdad de la piel, a la imperfección, a la realidad de cada uno, presentada entre besos y caricias como premier de muchos ensayos. Mientras él la recorría palmo a palmo entendió lo inútil que había sido perder el tiempo pensando en como proponer algo que no necesitaba propuesta. Y dejaron el tiempo guardado en un cajón, para dedicarse a la entrega cartográfica, a dibujar y memorizar todos y cada uno de los lunares del otro, de las pecas, pequeñas marcas y cicatrices, una y otra vez hacer el recorrido para encontrar nuevos espacios no besados, no tocados, perdidos en la realidad y convencionalidad de ella y de él. El Lambrusco espero, guardado por una oportunidad.